Día 54#.


Siempre he querido caminar descalza colgándome del cielo como si estuviese haciendo el pino en la tierra, solo para ver las cosas desde otro punto de vista. Siempre he soñado con apoyarme en una nube y que, al cantar, mi voz pase de nube en nube haciendo una lluvia que en vez de agua lleve música. Pero soy realista y se que no se me da bien hacer el pino, o que la música no puede provocar lluvias sino solecitos de esos que transmiten el calor muy muy bien (aunque sea de esas personas que adoran la lluvia y odian el calor..)

Día 53#.

La vida te muestra la realidad a su debido tiempo. Ayer, intentando no perderme en tu mirada, me di cuenta de que la evitaba por miedo. Inseguridad y miedo. Y es terrible esa sensación que recorre todo mi cuerpo cada vez que tus palabras son dirigidas hacia mis oídos. Tan terrible y tan maravillosa. ¿Cuántos "te quiero" van a ser malgastados? ¿Cuánto tiempo crees que serás capaz de invertir en caricias en mi rostro? Basta! Basta ya. Basta de dolorosas mentiras que se quedan en mi mente. Basta de palabras que para ti no tienen ningún sentido, y jamás entenderé por qué las dices... si por hacer daño, o porque necesitas saber qué se siente al decirlas. Basta de miradas que ocultan ese lado tuyo que jamás me quieres mostrar, ni aún preguntándote.
Basta de todo, y basta de nada. Basta de tú y yo en un nosotros.
Basta de ésto, eso y aquello.
Basta, basta ya.

Día 52#.

Perdona pero quiero casarme contigo porque eres el hombre que me trajo la felicidad eterna a mi vida. No, eso no. Perdona pero quiero casarme contigo porque eres el hombre que se que necesito el resto de mis días. No, eso tampoco. Estela intentaba encontrar la manera de decirle a Jose que se casara con ella, pero hablar de amor no resultaba tan sencillo.
Habían vivido diez años de su vida maravillosos. Jamás se habían peleado hasta el punto de separarse, no les hacía falta. Cuando comenzaban una riña, acababan riéndose de las estupideces que se decían. Jose era distinto a todo aquél hombre que Estela había conocido,pero ¿Cómo decirle que se casase con ella?
Escuchó unos ruidos y se giró y ahí estaba él, observándola con los ojos muy abiertos.
- ¿Desde cuando estás ahí amor?
- Acabo de llegar. ¿Qué hacías ahí parada?
- Pensar en un deseo, y se ha cumplido.
- ¿Ah sí? Ya me has pillado.

De pronto Jose se da la vuelta y aparece con él un ramo de rosas negras de las que a ella tantísimo le gustan.
Éstas rosas negras caen al suelo ya que Estela se tira encima de Jose y comienza a besarlo.
- Ves, una de las razones por las que se que eres el hombre de mi vida. Te quedas hasta con los pequeños detalles.
- Pero ahí no acaba la cosa...
Jose hace gesto de agacharse, pero Estela le para.

- Tengo reservado un viaje para los dos,solo para tí y para mí. Nuestro avión sale ya. ¿Qué me dices Jose?
- Tenía algo importante que decirte...
- Confía en mí y este viaje será más importante que lo que tengas que decirme.
- Muy bien,pues.. ¿A qué esperamos?

Entre vuelos e historias, acabaron en Islandia. Islandia era el lugar donde Estela quería vivir, quería casarse, incluso quería morir. Jose era un amante de la fotografía y los paisajes que Islandia le ofrecía hacía que fuese un lugar maravilloso para ambos.
Nada más aterrizar el avión, Estela llevó a Jose al paisaje que siempre había deseado visualizar. Consistía en una serie de cascadas en las que encontrabas la paz que la ciudad donde vivías no te dejaba tener.
Allí Estela se puso detrás de Jose, y le cantó al oido la canción que ella misma cantó en aquél karaoke donde se conocieron. Una canción que hablaba de un amor prohibido, un amor lejano. Él, entre el paisaje y que adoraba la voz de Estela, se echó a llorar. De pronto Estela se puso frente a él.
- He intentado buscar la manera correcta, pero ahora mirando a tus ojos se cuál es. Quiero que me perdones. Perdona pero quiero casarme contigo porque en tus ojos puedo descubrir el mundo que nadie más sabe ofrecerme. Quiero que me perdones porque quiero casarme contigo y hacerte el hombre más feliz de todo el universo. Y sobretodo... quiero que me perdones pero estoy locamente enamorada de tí, y se que tú lo estás de mí, pero te debo esto. Te lo mereces.
De pronto, la gente que había en las cascadas junto a ellos sacaron unas cartulinas. Una con cada letra. El mensaje decía: "Jose, quiero llegar a tocar el cielo contigo. ¿Me dejas?"

Él no sabía que hacer. No dejaba de llorar de la emoción. Recordaba cómo la conoció y desde el primer momento ella fué así con él, no se ocultó. Ella creía en el amor, pero no creía lo que el resto contaba. No era el hombre quién tenía que pedir matrimonio, sino que ambos podían hacerlo. Y así se lo estaba demostrando.
Jose miró a Estela y le dijo:
- Ves, estas cosas son las que me hacen estar cada día más enamorado de tí y no querer perderte jamás. Claro que quiero casarme contigo, pero eso sí, tú me has pedido matrimonio pero la boda la organizamos entre los dos. ¿Vale romántica?
Y allí, olvidaron el paisaje que siempre habían deseado ver para regalarse uno de esos maravillosos besos que a partir de ese día podrían darse millones de veces.

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Gracias!

Día 51#.

Son de este tipo de días en los que tu sonrisa es necesaria para mi sonrisa, pero no puede ser. Odio aquel abril en el que sin despedirte desapareciste. Aquello fue lo que acabó con mi inocencia. Creía en cuentos de hadas, en historias de amor, en personas perfectas... y todo mi mundo se destruyó sin dejar opción a repararse.
Ha pasado el tiempo y sigo sin entender la mayoría de las cosas que me suceden, pero espero algún día montar mi mundo tal y como estaba antes pero con una dosis de realidad.
Mientras tanto me dedicaré a recordarte, a mirar las fotos, a leer las cartas... a pensar que si volvieses, volvería mi yo. Pero no puede ser, es imposible. Y las cosas imposibles son las que consiguen que sigas luchando por conseguirlas.

Día 50#.

No puedo más, lo intento y no logro encontrar escusas que alejen tu recuerdo de cada pensamiento. Dime que no, que no olvidarás mi canción...

Una canción de desamor sonaba en su mp3,mientras lloraba como cuando de niña veía películas de disney. ¿Qué era aquello que sentía? El pecho le dolía, el corazón se le salía... y ella moría. O almenos eso sentía. Había llegado a tal punto que no era capaz ni de sonreír a la fuerza. Solo quería dormir, y que al despertar todo estuviese al revés, que nada hubiese ocurrido. Se había enamorado y estaba sufriendo, y el amor no hace sufrir.
El móvil le sonaba, pero al estar con la música no lo podía escuchar, pero observó que la pantalla se encendía y supo quién era y qué quería.

Tras las sonrisas llego el dolor, ¿Dónde está el hombre que conquistó tu corazón?...

Otra canción se había puesto en marcha, una canción que ella misma había compuesto, por sus anteriores relaciones. Y ahora caía otra vez en lo mismo. Pero esta vez no iba a ser igual, y ella tenía muy claro, que lo que iba a sufrir ahora no se podía comparar con anteriores veces.

Día 49#.

Quería huir, salir corriendo. Sabía que no era lo correcto,pero era lo que quería, lo que necesitaba. Sin darse cuenta comenzó a caminar, cada vez más deprisa, hasta que comenzó a correr sin un destino. Llegó hasta un lugar que desconocía, pero se sentó y se dedicó a pensar en el paisaje. Comenzó a llorar sin quererlo (o eso pensaba).
No comprendía qué había salido mal y quería tirar atrás en el tiempo y no cometer esos fallos que le habían llevado a su situación actual.
Sentía que su vida no le pertenecía, que sus padres habían hecho con ella lo que habían querido, y eso no podía ser.
Se ahogaba. Notaba que le faltaba la respiración,pero allí había tanta paz que respirando se calmó.

El paisaje que tenía ante ella era un lago que le ayudó bastante a relajarse, y la puesta de sol hizo que se enamorase más de aquél lugar. De pronto un coche paró. No quiso mirar quien era.. porque ¿quién iba a saber que ella estaba allí?

Una desconocida se sentó cerca de ella y comenzó a mirar el paisaje llorando.

- Es tan bonito que duele mirarlo ¿verdad?. A mí me ha pasado lo mismo.

La desconocida se quedó mirándola y movió su cabeza contestando un sí entre lágrimas.
Cada uno tenía sus problemas, sus historias... pero todos somos personas, y las personas tienen sentimientos, y hay veces que es mejor no esconderlos.

Día 48#.

- Me he dado cuenta que no dejo de intentarlo, pero jamás lo llego a conseguir.
- Pero eso es porque lo que haces mal es intentarlo. Si en lugar de fallar y volver a intentar, te dedicases a hacerlo o no hacerlo, cambiarían mucho las cosas.
- Sí, puede que tengas razón... pero ¿y si lo hago y no lo logro?
- Entonces será que lo habrás intentado,no lo habrás hecho.
- Y... ¿qué haré si me tropiezo en el camino, dejar de andar?
- JAMÁS! Mira, las heridas que nos hacemos al tropezar son aquellas que durante el camino nos doleran, pero al final del camino dejarán de doler, porque habremos recorrido todo nuestro sendero y superado esos dolores para hacer lo que realmente nos apetecía. En cambio si nos paramos a curarnos una herida, el tiempo pasa.. y sigue pasando, y no sirve de nada, porque el dolor seguirá.



Quizá los consejos de sabio no sean lo más adecuado, o quizá solo sea que necesitaba expresar que yo soy de esas personas que te abrirán los ojos cuantas veces sea necesario.