Era una mañana de esas grises. De esas mañanas que te obligan a permanecer en la cama cinco minutos,diez o quince más. Era esa típica mañana en la que él le despertaba con una sonrisa y sus "mira,mira como llueve".
La verdad es que echaba de menos ese tipo de rarezas que solo en él había encontrado,pero la monotonía había podido con esos momentos.
Decidió levantarse de la cama y hacerse un chocolate caliente. Dicho y hecho. Cogió esa mantita roja y se fue a la fría cocina. Sacó de la nevera un cartón de chocolate Ram líquido y lo puso en una taza que cogió del armario. Lo metió en el microondas y cuando la alarmita le avisó,lo sacó y se fue al sofá con la mantita a rastras.
Una vez allí se tapó y comenzó a soplar al chocolate,que estaba muy caliente. Justo como le gustaba a él. De pronto,un recuerdo le vino a la mente.
Era el día 1 de enero. Ellos dos en ese sofá con chocolate calentito y churros recién comprados de la churrería de la esquina. Un detallazo por su parte. Una conversación entre ambos:
- ¿Y si es niña cómo la llamaremos?- Decía él mirandole con ternura.
- A mí me gusta Melodía - Decía ella felizmente embarazada.
- Si hombre,y que nos saque de pobres con el baile de los gorilas ¿No? jaja.
- Tú riete,pero se llamará Melodía.
- Y si sale chico microfono.
- jajajaja...serás tonto!
¿Dónde quedaron esos planes de futuro? se pregunta.
Mientras caminaba hacia la cocina para dejar la taza,se asomó al cuarto donde él dormía felizmente. Dejó la taza y se fue a la cama.
Sin hacer movimientos bruscos,consiguió acabar pegada a él sin que se despertase. Y comenzó a observarle mientras dormia. No se dio cuenta pero poco a poco se quedó dormida en sus brazos. Pero de pronto...
- Mamá! el tete me quiere pellizcar!
Ahí estaba ella. Una preciosa morena de ojos verdes y apenas cinco años de edad, que corría hacia la cama para esconderse de su hermano castaño de ojos color marron avellana y la misma edad más 20 segundos,que quería pellizcarle por jugar.
De pronto apareció su hijo y tras ver que su hermana estaba con sus padres,se paró en seco.
Él,con los gritos y los movimientos de su hija Melodía, se despertó con una sonrisa. Y comenzó a hacerle cosquillas para que dejase de gritar y empezase a reir.
Su hijo,celoso, se tiró encima suya y comenzó a jugar con ellos. Tan juguetones como el padre.
- Iván! Melodía! ¿Quién quiere churros con chocolate?. La mamá y yo hace mucho que no los tomamos.
- Jaja,te equivocas papi. Hemos oido a mami calentarse algo,seguro que era chocolate.
- Anda que chivatos son eh...
- ¿A sí que mamá se ha bebido el chocolate? Tendremos que castigarla
- O no! - mientras le guiñaba un ojo a su marido.
Acto seguido les tenía haciendole cosquillas. ¿A quién quería engañar?
Era feliz con él,y no existía esa fea palabra que empezaba por m. Esa en la que no dejaba de pensar antes. Pero antes era pasado y ahora es el presente,y en el presente esa palabra no existía. Para ellos no.
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